jueves, 8 de junio de 2017

VISITANDO ROMA...EN GIJÓN

El día 31 de mayo parte del alumnado de Latín salimos del colegio, dirección Gijón, en el coche de Herminia. Nuestra primera parada fue en el puerto. Mientras buscábamos aparcamiento, vimos que un señor se iba y nos cedía su plaza y su tique con media hora de parking, que invertimos en visitar el puerto.


Volvimos para sacar más tiempo de aparcamiento y nos dirigimos al Cerro de Santa Catalina, hacia el Elogio del Horizonte, la maravillosa escultura de Chillida. Nos costó bastante subir (excepto a Herminia que parecía una ninja). 


Allí comprobamos el curioso efecto sonoro que tiene la escultura cuando se escucha el mar. Hicimos fotos y luego bajamos por una cuesta en la que nuestra amada Hillary casi pierde la vida... Gracias a Herminia, Hillary completó el difícil atajo y continuamos nuestro trayecto hasta las termas romanas.


Al llegar nos pusieron un video de presentación y después visitamos el apodyterium (zona de los vestuarios), frigidarium (zona de la piscina de agua fría), el tepidarium (la de agua templada), el caldarium (que contenía agua caliente) y la sudatio (espacio circular que parece ser que se utilizaba como sauna). En estas termas se conservan muy bien partes del hipocaustum, el sistema de calefacción del suelo, por donde circulaba el aire caliente. Contemplamos los diferentes objetos que se mostraban en las vitrinas del museo, procedentes de las excavaciones del lugar, así como las pinturas. También  nos impresionaron los enterramientos medievales que se conservan.






Al salir nos encontramos con Octavio Augusto, primer emperador de Roma, y nos hicimos una foto con él antes de irnos a reponer fuerzas tomando un chocolate con churros.



Una vez energetizados, cogimos el coche y nos dirigimos a la Campa Torres, donde visitamos la zona de las excavaciones y vimos las diferencias entre la casa astur prerromana, de planta redonda, y la romana, rectangular con un pequeño atrio.


Después nos acercamos a ver el faro, un poco extraño porque no está directamente sobre el mar. Desde allá arriba podíamos ver Gijón por el este y toda la costa hasta Luanco por el oeste, aunque había un poco de bruma. 


Retomamos el camino en coche y llegamos a la villa romana de Veranes. Allí nos pusieron un vídeo explicativo que, además, resumía un poco lo que habíamos visto en las termas y en la Campa Torres. Después, visitamos el pequeño museo y contemplamos la disposición de la villa romana en una maqueta que representaba su reconstrucción. Salimos a la zona de las excavaciones y fuimos siguiendo el itinerario arqueológico, imaginándonos las diferentes estancias en su emplazamiento original. El recorrido terminó en el espectacular mosaico de la sala de representación, del que se conserva una parte muy interesante. En esta parte de la visita nos sentíamos inspirados y nos hicimos unas fotos muy artísticas durante el recorrido.






El camino de vuelta incluyó itinerarios-sorpresa y atajos que no lo fueron tanto, pero esa es otra historia…

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